Proyecto de escudo heráldico y bandera para el municipio de Boadilla de Rioseco

PROYECTO DE ESCUDO HERÁLDICO Y BANDERA PARA EL MUNICIPIO DE BOADILLA DE RIOSECO (PALENCIA)

Rubén Ojeda de la Roza

Licenciado en Historia

 

MEMORIA HISTÓRICA DEL MUNICIPIO DE BOADILLA DE RIOSECO

 

INTRODUCCIÓN

Contexto geográfico:

El municipio de Boadilla de Rioseco (Palencia) se encuentra situado en la comarca natural de Tierra de Campos, a 798 msnm. Presenta un terreno generalmente llano pero que asciende progresivamente tanto en la parte oriental de su territorio como en la occidental, siendo su punto culminante el alto Esquila a 837 metros.

El terreno es atravesado por el río Sequillo, en dirección norte-sur, y por diversos arroyos, los cuales permanecen secos durante la mayor parte del año. Asimismo, otro curso de agua, el canal Cea-Carrión, discurre dirección oeste-sureste. A la vera de todos ellos crece una escasa vegetación de ribera, la única presente de manera natural, con especies como olmos o álamos.

Posee un clima mediterráneo que, debido a su situación en el interior peninsular, presenta unos rasgos extremos, con inviernos largos y fríos y veranos cortos y calurosos, con precipitaciones principalmente en otoño, invierno y primavera.

A nivel medioambiental, todo el territorio municipal forma parte de la Red Natura 2000 a través de la ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) La Nava-Campos Norte, que en sus casi 55.000 hectáreas de superficie alberga una gran riqueza faunística, destacando, entre otras, la población de avutarda (Otis tarda), de importancia tanto nacional como internacional.

Población y recursos económicos:

A mediados del siglo XIX la población de Boadilla de Rioseco, siguiendo los datos ofrecidos por Pascual Madoz en su «Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar», era de 1191 personas, cifra que se mantuvo estable durante las siguientes décadas. En 1900 la población alcanzó un máximo, con 1375 habitantes, pero desde entonces, y de manera paulatina, la población ha ido disminuyendo, siendo especialmente destacada la década de los sesenta, cuando el número de habitantes se redujo a la mitad debido al fuerte éxodo rural hacia las grandes ciudades.

Este declive ha continuado en los últimos años del siglo XX y principios del XXI, siendo su población a 1 de enero de 2010 de 134 habitantes, de los cuales 77 eran hombres y 57 eran mujeres. De todos ellos, más de un tercio son personas mayores de 65 años siendo tan sólo veinte el número de niños o jóvenes hasta los 20 años, lo que evidencia una población mayoritariamente envejecida.

En cuanto a la economía, se basa casi exclusivamente en el cultivo de cereales (trigo, cebada y avena) junto con alguna ganadería, algo que ya fue mencionado por el citado Pascual Madoz, que por entonces también añadía viñedos y frutales, junto con la cría de ganado lanar y vacuno, como la base de su economía. Entre 1913 y 1969, Boadilla de Rioseco fue parada del ferrocarril de vía estrecha entre Villalón de Campos y Villada, perteneciente a la Compañía de Ferrocarriles Secundarios de Castilla.

TOPONIMIA

El antiguo topónimo de Boadilla, «Bovatella», siguiendo a distintos autores, parece proceder de bovata, latín medieval derivado del latín clásico bos-bovis (buey). Respecto a su significado, bovata no señalaría rebaño de bueyes del mismo modo que empleamos vacada o yeguada, usándose ya en Centroeuropa para una medida de tierra cultivada, lo que un buey puede arar en un año, que son cerca de siete hectáreas.

Según los autores F. Roberto Gordaliza Aparicio y J. M. Canal Sánchez Pagín, en el caso español indicaría aqua bovata, agua medio estancada, que fluye lentamente, con paso de buey. La palabra latina habría cristalizado en boda y boada. Por tanto, y según dichos autores, el significado del topónimo sería la pequeña fuente de agua estancada en Rioseco.

Sin embargo, una opinión más generalizada, y que encontramos en autores como Pancracio Celdrán o Mª de Fátima Carrera de la Red, indica que bovata haría referencia a la existencia de manadas de bueyes.

HISTORIA DEL MUNICIPIO

Los primeros datos con los que contamos dentro del término municipal provienen de una serie de prospecciones arqueológicas realizadas en 1995 que dieron como resultado la localización de cuatro yacimientos. En dos de ellos, La Mota y La Ermita, se documentaron materiales prehistóricos de cronología indeterminada, además de tardorromano y altomedieval en el segundo de ellos. En otro de los yacimientos, el de Valdelaserna, se hallaron posibles materiales calcolíticos y de la Edad de Bronce, y el yacimiento de Camino Blanco proporcionó materiales del Hierro I y plenomedieval.

Siglos después, a lo largo de las últimas décadas del primer milenio, y debido al impulso repoblador iniciado desde finales del siglo VIII, debieron surgir la mayoría de núcleos de población de la zona en la que se asienta Boadilla de Rioseco. Fue un proceso especialmente intenso a partir de Alfonso III (866-910), con el cual los mozárabes alcanzaron el territorio asturleonés, llegando en 872 los monjes a Sahagún, siendo desde entonces un importante foco de repoblación. Estos mozárabes, cristianos arabizados que habitaban en Al-Andalus, convivieron durante mucho tiempo en armonía con la población musulmana, pero a mediados del siglo IX se produjeron una serie de revueltas, duramente reprimidas por el Califato, que motivaron la huída hacia el norte de estas comunidades cristianas.

En la zona de Tierra de Campos, este asentamiento, fundamentado en establecimientos agrícolas y ganaderos, y tal como señala el historiador Julio González, se desarrolló en torno a los ejes del Valderaduey y del Sequillo, en los cuales muchos poblados nacieron en valles o vegas con abundancia de pastos. Uno de estos poblados fue Boadilla de Rioseco, cuya fecha exacta de fundación se desconoce pero que ya existía en 920, al igual que otras poblaciones de su entorno.

Los pueblos se fundaron en torno a una nueva iglesia o a un nuevo monasterio; los mozárabes del sur poseían una cultura superior y una técnica agropecuaria más avanzada, de ahí su mayor consideración ante el resto de la sociedad, la iglesia y el rey. En esta zona, uno de los personajes más influyentes fue Tajón, a quien Ordoño II y la reina Elvira entregaron en 920 la villa de San Miguel, junto al río Sequillo. Un año más tarde, Tajón donó al monasterio de Sahagún esta iglesia de San Miguel, hecho que confirmaron meses después Ordoño II y la reina Elvira.

El hijo de Tajón, Forakasas eben Taione, por no tener descendencia y por devoción a los santos Facundo y Primitivo, amplió las donaciones de su padre dando al monasterio de Sahagún, en 955, la mitad de la villa de Boadilla, la mitad de la fuente, una pausata (cabaña junto a un pozo) y la villa de Villa Nova.

También junto a Boadilla surgió otra ocupación por cierto hombre destacado, que levantó una iglesia o monasterio dedicado a San Esteban. Tras morir el fundador, el hijo mayor Lubila, abad, junto con sus hermanos Tajón y Gómez, decidieron donar en 941 su monasterio al de San Clemente de Melgar. Con ellos se unió también el monasterio de Santa Columba. Pasados unos años surgieron desavenencias y unos monjes se adhirieron con San Clemente al monasterio de Santiago de Celariolo y otros, con San Esteban y Santa Columba, trataron de unirse a Sahagún. La parte del abad Lubila pasó, a su muerte, al monasterio de Sahagún, pero su hermano Tajón reclamó esa parte, exponiéndose el pleito ante Ramiro III el cual, junto con la reina Elvira, en 974, confirmó a Sahagún la propiedad sobre San Esteban y Santa Columba.

El citado Forakasas fundó también un poblado, de su mismo nombre, muy cerca de los anteriores, que desapareció muy pronto, quedando solo dos menciones documentales de los años 964 y 978. Otro poblado fundado por él fue el de Villa Nova, que con su iglesia de San Salvador dependía del monasterio de Sahagún, pero que en el siglo XV estaba ya despoblado.

Tras este inicio fundacional, en las décadas siguientes seguimos teniendo constancia de diversas transacciones que afectan a Boadilla, como en 964 cuando Munío Vermúdez y su mujer Filauria donan al monasterio de Sahagún dos tierras y una viña cerca de Boadilla, en 966 cuando Breto y su mujer venden al monasterio de Sahagún una tierra cerca de Boadilla, o en 984, cuando los presbíteros Zuleimán y Quintila donan al monasterio de Sahagún lo que poseen en Boadilla de Rioseco.

En 1071 la condesa Ildonza, hija de Gonzalo Muñiz, dona para después de su muerte, al monasterio de Sahagún y a su abad Fernando, en Boadilla de Rioseco, su divisa íntegra y la mitad de la heredad. En 1164, Gustio Iñiguez da a Sahagún lo que tiene en Boadilla de Rioseco, y en 1165, Gutier Facundi hace una carta de arras a su mujer Urraca, y según el fuero de León, por la que le entrega todo lo que tenía en Boadilla de Rioseco. En 1194, Celestino III confirma al abad Juan y a los monjes del monasterio de Sahagún sus posesiones y privilegios, entre las cuales se encuentran las iglesias de San Miguel y San Esteban en Boadilla de Rioseco.

Las últimas referencias que encontramos entre la abundante documentación facundina se refieren al siglo XIII; así, a principios del siglo, los hermanos Rodrigo, don Armillo y Elvira Facundiz venden al camarero del monasterio de Sahagún, don Miguel, un solar en el barrio de Santa María, en Boadilla de Rioseco, por seis maravedís, y a mediados de siglo, el abad de Sahagún concede a Facundo de Villacreces, a Diego y a Pedro Martínez de Villada, para su explotación y por diez años, la casa de San Miguel de Villanueva, junto a Boadilla de Rioseco, con todas sus pertenencias y rentas.

También en el siglo XIII contamos con el llamado «Becerro de las Presentaciones», en el que se detallan los distintos lugares correspondientes a la diócesis de León, el nombre de sus iglesias y alguno de los impuestos eclesiásticos. En la zona que nos ocupa, encuadrada por entonces dentro del arciprestazgo de Boadilla, aparecen más de treinta localidades, entre las que se citan Boadilla así como alguno de los despoblados situados dentro del actual término municipal, como Tejadillo o Zarapicos, y más de cuarenta iglesias, nombrando San Salvador, Santa María y San Pedro como las correspondientes a Boadilla.

Otra obra, el «Becerro de las Behetrías» o Libro de las Merindades de Castilla, se redactó a mediados del siglo XIV y en él se reflejan los núcleos que formaban parte de la Merindad Mayor de Castilla, su condición jurídica así como los tributos que pagaban. En él aparece Boadilla de Rioseco, en la Merindad Menor de Carrión y perteneciente al obispado de León, siendo behetría de Martín Gil.

Su condición de behetría perduró en los siglos posteriores, contando entre sus señores a Francisco de Sandoval y Rojas, I duque de Lerma, tras adquirir las llamadas Once Villas de Campos (entre las que se encontraba Boadilla de Rioseco) a principios del siglo XVII, y a los duques de Medinaceli. A la caída del Antiguo Régimen, Boadilla de Rioseco se constituyó en municipio constitucional, formando parte del partido de Frechilla y de la provincia de Palencia.

Por último, señalar también que en su término municipal, al sur de la localidad, se encontraba el Real Monasterio de Santa María de Benavides, fundado en 1169 por la condesa Estefania, y en el cual, en 1179, se establecieron monjes cistercienses. Adquirió un gran desarrollo desde 1254 al recibir el favor de Rodrigo González Girón, mayordomo del monarca Fernando III. Con la desamortización josefina, en 1809, los monjes perdieron el inmueble, recuperándolo tras la invasión francesa. Sin embargo, volvieron a perderlo con la desamortización de Mendizábal, siendo vendido en 1841 a un particular.

MEMORIA HERÁLDICA Y VEXILOLÓGICA DEL MUNICIPIO DE BOADILLA DE RIOSECO

INTRODUCCION

Entendemos por escudo heráldico el diseño característico y formal que identifica a una persona o institución cuyo origen se encuentra en la Europa occidental del siglo XII, en los antiguos distintivos llevados por los caballeros en sus armas y atavíos para diferenciarse en el campo de batalla. Los emblemas utilizados, que en principio respondían a la voluntad individual del portador, se hicieron hereditarios y se organizaron mediante un sistema de normas y convenciones, con lenguaje y terminología propios, dando lugar a la ciencia del blasón o heráldica.

En ella podemos distinguir varias ramas como la heráldica gentilicia (familias), civil (entidades territoriales), corporativa (entidades), eclesiástica (personas o instituciones de la Iglesia), militar (personas o instituciones militares) e industrial (marcas o productos).

En cuanto a la bandera, se trata de una pieza de tela, normalmente rectangular aunque puede adoptar formas muy variadas, que se usa como símbolo de una entidad, una institución o una persona. De su estudio se encarga la vexilología, ciencia desarrollada especialmente a partir de los trabajos de Whitney Smith, quien acuñó el término en 1957. Al igual que en heráldica, podemos distinguir distintas variedades como banderas nacionales (estados), subnacionales (regiones, provincias, municipios, etc.), supranacionales (organismos internacionales) y privadas (empresas, clubes deportivos, asociaciones, etc.).

Sus orígenes más antiguos se encuentran en los vexilos usados por los legionarios romanos, pero no será hasta las primeras cruzadas cuando su uso se empieza a generalizar en Europa. Las banderas se convirtieron entonces en guiones y estandartes representativos de reyes y señores, surgiendo más tarde el concepto de bandera nacional.

Actualmente, en España, escudos y banderas son comúnmente utilizados tanto por las comunidades autónomas como por las corporaciones provinciales y locales. Por esta razón, el Ayuntamiento de Boadilla de Rioseco desea la obtención y uso de unos símbolos propios que le distingan de otros organismos públicos, según lo indicado por la Ley 7/85, de 2 de abril, que en su artículo 22, párrafo 2.b, señala como una de las atribuciones del Pleno «la adopción o modificación de su bandera, enseña o escudo», desarrollada en el Real Decreto 2568/86, de 28 de noviembre de 1986, que en su artículo 186 establece que la concesión se efectuará por el órgano competente de la comunidad autónoma, previa instrucción del expediente.

En Castilla y León, comunidad autónoma en la que se encuentra Boadilla de Rioseco, el procedimiento para la adopción o rehabilitación de los símbolos municipales se estableció a través del Decreto 105/91, de 9 de mayo. La tramitación del expediente y su aprobación se efectuaba por la Consejería de Presidencia y Administración territorial, pasando en 1990 a las diputaciones provinciales. Finalmente, por la Ley 1/1998, de 4 de junio, se atribuía directamente a los ayuntamientos la tramitación y aprobación del expediente.

En la elección de los símbolos de un municipio o localidad ha de intentarse que haya una relación entre el escudo y la bandera, respetando siempre las reglas heráldicas y vexilológicas. Por lo general se elabora primero el escudo, y a partir de este, se crea la bandera.

PROPUESTA DE ESCUDO

La elaboración de un escudo puede partir de distintos caminos:

– La rehabilitación de un antiguo escudo o símbolo usado por la localidad.

– La adopción de armas parlantes, en las que el escudo se lee como un jeroglífico, dando el nombre de la localidad.

– La adopción de un escudo basado en la historia de la localidad.

– La adopción de un escudo basado en la situación geográfica de la localidad o en la riqueza económica de la zona.

Con el objetivo de hallar antecedentes en las posibles armas usadas por el Ayuntamiento, y que pudieran rehabilitarse oficialmente, han sido consultados diferentes archivos, encontrándose en la sección de Sigilografía del Archivo Histórico Nacional copia de un sello utilizado a finales del siglo XIX en el que figura la leyenda «Ayuntamiento de Boadilla de Rioseco. Provincia de Palencia». Al mismo le acompaña un texto, con fecha de 17 de agosto de 1878, y firmado por el alcalde de Boadilla de Rioseco, en el que se afirma que «En este municipio no se ha usado otro sello que el estampado», en referencia al sello.

Por este motivo deducimos que Boadilla de Rioseco nunca ha dispuesto de armas propias con anterioridad, de lo que se desprende la necesidad de adoptar unas armas de nueva creación. Teniendo en cuenta todo lo anteriormente expuesto, proponemos el siguiente escudo heráldico:

Escudo cortado. Primero, de oro, un buey pasante de sable; segundo, de azur, un puente de plata mazonado de sable sostenido por fajas ondadas de azur y plata. Al timbre corona real española.

La primera partición, a través de la figura del buey, aludiría al posible origen del topónimo de Boadilla, mientras que el color oro hace referencia a los campos de cereal, principal sustento económico del municipio a lo largo de su historia. Por su parte, la segunda partición hace referencia al río Sequillo, que atraviesa el término municipal y da apellido al nombre de la localidad, y al antiguo puente de piedra existente sobre el mismo, cuya fecha de construcción se desconoce, estando datada la última reforma en 1779.

PROPUESTA DE BANDERA

A la hora de establecer una bandera para un municipio o localidad hay que tener presente que, según la disciplina vexilológica, ha de ser sencilla, clara y distintiva. Sencilla, porque debe estar compuesta por el menor número posible de partes; clara, porque sus partes deben ser fácilmente reconocibles; y distintiva, porque mantendrá las características más destacadas de la sociedad que representa.

En nuestro país hasta hace unos años no existía legislación alguna sobre diseño de banderas por lo que cada corporación las hacía sin tener en cuenta ninguna regla. Por esta razón, en la comunidad autónoma de Castilla y León hay un abundante número de banderas iguales, tanto provinciales como municipales, con el escudo en el centro, las cuales no son ni claras, ni distintivas, ni sencillas.

El municipio de Boadilla de Rioseco nunca ha contado con una enseña propia a lo largo de su historia, por lo que, al igual que ocurre con el escudo heráldico, procede la realización de una nueva.

Siguiendo las propuestas de la Sociedad Española de Vexilología, basaremos la bandera en el escudo, de forma que haya una relación entre ambos símbolos municipales, por lo que tomaremos los colores presentes en el escudo: oro de la primera partición y azur de la segunda, que en la bandera corresponden a los colores amarillo y azul respectivamente. Partiendo de esto último, proponemos la siguiente bandera:

Bandera rectangular, de proporciones 2:3, terciada en diagonal en bajo con ángulo al asta, siendo el triángulo del batiente amarillo, la banda central azul y el triángulo del asta amarillo, cargada, al centro, en brochante con el escudo de armas municipal, en sus colores.

La configuración de la bandera contiene, de esta manera, los colores presentes en el escudo, haciendo referencia el amarillo a los extensos campos de cereal presentes en el municipio, y la banda azul al río Sequillo, que atraviesa el término municipal de un extremo a otro.

Protocolo:

Las leyes de protocolo son prácticamente universales y las banderas se colocan según su importancia. En el caso de que haya tres banderas deberán colocarse de la siguiente forma: en el centro la bandera de España, a la derecha (la izquierda para el observador) la bandera de Castilla y León y a la izquierda la de Boadilla de Rioseco.

Si también está presente la bandera provincial, la colocación será la siguiente: de las dos posiciones centrales, la de la derecha será para la bandera de España y la de la izquierda para la bandera de Castilla y León; las posiciones exteriores serán, la de la derecha para la bandera provincial y la de la izquierda para la bandera de Boadilla de Rioseco.

 

Palencia, a 15 de enero de 2012.

Fdo: Rubén Ojeda de la Roza

 

ANEXO 1

PROPUESTA DE ESCUDO HERÁLDICO PARA EL MUNICIPIO DE BOADILLA DE RIOSECO

ANEXO 2

PROPUESTA DE BANDERA PARA EL MUNICIPIO DE BOADILLA DE RIOSECO